La playa de las Higuericas es uno de esos arenales del sur de Alicante que resuelven muy bien un día de costa: arena dorada, acceso cómodo, servicios útiles y un entorno que todavía conserva cierta sensación natural. En este artículo te explico cómo es realmente, qué ofrece para familias y para quien busca comodidad, cuándo conviene ir y qué otras playas cercanas encajan si quieres completar la jornada sin perder tiempo.
Lo esencial para decidir si esta playa encaja contigo
- Está en Torre de la Horadada, dentro de Pilar de la Horadada, en la provincia de Alicante.
- Es una playa amplia de arena dorada, con unos 966 metros de longitud y 35 metros de anchura.
- Su mar suele presentar oleaje moderado y algo de viento, así que no siempre ofrece un baño de “agua en calma”.
- Destaca por su accesibilidad, con pasarelas, rampa, silla anfibia, aseos adaptados y parking.
- En temporada alta suele llenarse bastante, por lo que el horario de visita cambia mucho la experiencia.
- Funciona especialmente bien si buscas una playa cómoda, familiar y con paseo para caminar o ir en bici.
Qué tipo de playa es y por qué gusta tanto
Yo la describiría como una playa de costa abierta, práctica y muy agradecida para pasar el día sin complicaciones. No tiene el aire cerrado de una cala pequeña ni la rigidez de una playa puramente urbana: aquí manda una franja de arena amplia, un frente costero despejado y un uso muy orientado a quienes quieren llegar, instalarse y disfrutar.
Su combinación funciona por tres motivos claros. Primero, la arena es fina y dorada, algo que siempre mejora la comodidad si vas con niños o piensas quedarte varias horas. Segundo, la zona se presta a caminar con tranquilidad porque el frente marítimo acompaña mucho la experiencia. Y tercero, el entorno dunar le da un punto menos artificial que otras playas muy intervenidas, algo que se nota desde el primer vistazo.
También conviene decirlo sin rodeos: no es la opción ideal si buscas silencio absoluto en pleno verano. En julio y agosto hay ocupación alta, así que el atractivo no está en la soledad, sino en la mezcla de espacio, servicios y acceso fácil. Esa es, para mí, su verdadera fortaleza.

Cómo es el entorno y por dónde se accede
El acceso está pensado de forma bastante inteligente: se entra por los laterales, lo que ayuda a proteger la franja dunar y mantiene la sensación de orden en la playa. Esa decisión no es un detalle menor; cuando una costa se gestiona bien, se nota en la conservación del entorno y en la comodidad de uso.
Además, la playa está bordeada por un paseo que invita a caminar y a pedalear con calma. A mí me parece una de las partes más agradecidas del lugar, porque no todo el valor está en tumbarse al sol: también cuenta el tramo previo y posterior al baño. Si vas temprano, el paseo tiene un ambiente sereno; si vas al final de la tarde, gana presencia el movimiento de gente y la luz se vuelve mucho más bonita para quedarse un rato.
En el conjunto costero de Torre de la Horadada, las Higuericas encaja como un arenal amplio y funcional, con una relación bastante equilibrada entre playa y paseo. Y eso ayuda a entender por qué se ha convertido en una referencia local para escapadas cortas y jornadas enteras de costa.
Los servicios que de verdad marcan la diferencia
La accesibilidad no es un adorno aquí, es parte del valor principal de la playa. Para mucha gente, esa diferencia decide si el día será cómodo o un pequeño caos. Yo aquí sí veo una ventaja clara frente a otros arenales más bonitos en foto pero mucho menos prácticos en la vida real.
| Servicio | Qué aporta | Cuándo lo notas de verdad |
|---|---|---|
| Rampa, pasarelas y silla anfibia | Entrada más cómoda para carritos y personas con movilidad reducida | Si viajas en familia, con mayores o necesitas un acceso sin barreras |
| Aseos y lavapiés | Más comodidad en estancias largas | Cuando te quedas toda la mañana o haces una jornada completa de playa |
| Socorristas y vigilancia marítima | Más tranquilidad en el baño | Si vas con niños o si el mar viene algo movido |
| Chiringuito y zonas de apoyo | Resolver bebida, sombra o una pausa sin salir de la playa | Cuando no quieres montar una logística pesada para pasar el día |
También cuenta el parking, la parada de bus o taxi y la posibilidad de llegar a pie con facilidad. No todo el mundo viaja igual, y aquí la experiencia se adapta bastante bien a perfiles distintos: desde quien baja con la toalla y poco más hasta quien necesita una jornada pensada para niños pequeños o movilidad reducida.
Si tuviera que resumirlo en una frase, diría que esta playa no destaca por un único elemento espectacular, sino por la suma de varios detalles bien resueltos. Y eso, en costa mediterránea, vale mucho más de lo que parece.
Cuándo conviene ir para disfrutarla de verdad
La temporada cambia mucho la percepción de la playa. En verano, sobre todo en horas centrales, la ocupación sube y el ambiente se vuelve más intenso. Si buscas comodidad, yo iría pronto por la mañana o ya entrada la tarde; esos dos momentos reducen bastante la sensación de masificación y mejoran el aparcamiento, la sombra y la tranquilidad general.
El mar tampoco se comporta siempre igual. Con oleaje moderado y días de viento, la playa sigue siendo disfrutable, pero conviene ajustar expectativas: no siempre vas a encontrar el agua lisa que uno imagina en una postal. Para familias con niños pequeños, eso significa vigilar más el baño; para adultos que solo quieren caminar, refrescarse y quedarse un rato, no supone un gran problema.
Si me preguntas cuándo brilla más, yo me quedo con dos tramos del año: final de primavera y septiembre. Sigue habiendo vida, pero baja la presión de agosto y la costa se siente más amable. En pleno verano también merece la pena, aunque ahí la clave es llegar con margen y aceptar que la playa se vive con más actividad.
Qué hacer alrededor si quieres aprovechar el día
Una de las ventajas de este tramo del litoral es que no obliga a pensar en una sola playa. Puedes combinar baño, paseo y alguna parada gastronómica sin salir de Torre de la Horadada y Pilar de la Horadada. Yo lo aprovecharía así: primero costa, después una caminata corta por el paseo marítimo y, si el día acompaña, una comida marinera en la zona.
Si dudas entre playas cercanas, esta comparación rápida ayuda bastante:
| Opción cercana | Qué aporta | Cuándo la elegiría |
|---|---|---|
| Playa del Puerto | Más ambiente náutico y sensación de movimiento | Si quieres más vida alrededor y servicios muy visibles |
| Playa de Las Villas | Un tramo muy conectado al paseo costero | Si te apetece continuar andando sin romper el ritmo de playa |
| Playa del Mojón | Extremo sur del litoral de Pilar de la Horadada | Si te gustan los paseos largos y el límite con Murcia te resulta atractivo |
| Playa del Conde | Otro carácter costero, más recogido en sensación | Si buscas variar de ambiente dentro del mismo municipio |
Y si quieres comer bien, este litoral pide cosas sencillas pero bien hechas: arroz marinero, pescado fresco, fritura ligera o una ración para compartir sin complicarte. En mi experiencia, ese tipo de comida encaja mucho mejor con una jornada de playa que un menú pesado que te deje medio dormido después del baño.
Lo que yo haría para que la visita salga redonda
Si fuera a esta zona, llevaría tres ideas muy claras. La primera: llegar temprano si es julio o agosto, porque la ocupación alta no se compensa solo con un aparcamiento amplio. La segunda: llevar protección solar y agua suficiente, ya que el viento puede engañar y hacer que el sol pegue más de lo que parece. La tercera: respetar las dunas y usar los accesos habilitados, porque ahí está parte del valor del lugar.
- Ir entre semana o fuera de las horas centrales si buscas una experiencia más cómoda.
- Elegir este arenal si priorizas accesibilidad, paseo y servicios por encima de la intimidad de una cala pequeña.
- Plantear la visita como jornada completa si quieres combinar baño, paseo y comida sin prisas.
- Mirar otra playa cercana si tu prioridad absoluta es encontrar un rincón más tranquilo y menos concurrido.
En conjunto, Higuericas funciona muy bien cuando lo que buscas es una costa fácil de vivir, con servicios, arena agradable y un entorno que no exige demasiado al visitante. Si sabes qué esperar, es una de esas playas que no pretenden impresionar con artificio: simplemente resuelven bien el día, y eso en el litoral de Alicante es una virtud muy seria.
