Guerra Civil en Alicante - refugios, bombardeos y exilio

Santiago Gallardo 14 de septiembre de 2026
Una mujer camina por un túnel de refugio antiaéreo de la guerra civil en Alicante.

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Caminar por Alicante permite descubrir una ciudad mediterránea, pero también una memoria marcada por los bombardeos, el miedo y el exilio. La guerra civil en Alicante dejó refugios, edificios dañados, espacios de represión y un puerto convertido en escenario del final republicano. Aquí explico qué ocurrió, cuáles son los lugares más importantes y cómo acercarse a este patrimonio histórico con contexto y respeto.

Las claves para entender la huella de la guerra en Alicante

  • Retaguardia republicana con una importante función portuaria, administrativa y logística.
  • Más de 70 bombardeos afectaron a la ciudad durante el conflicto.
  • El ataque del 25 de mayo de 1938 contra el Mercado Central fue uno de los episodios más trágicos.
  • La ciudad llegó a contar con 94 refugios antiaéreos identificados.
  • El puerto fue uno de los últimos puntos de salida hacia el exilio republicano en marzo de 1939.

Por qué Alicante fue importante durante la guerra civil

Alicante permaneció en territorio republicano hasta los últimos días de la contienda. Su posición junto al Mediterráneo, sus conexiones ferroviarias y la actividad del puerto la convirtieron en una pieza relevante para el abastecimiento, las comunicaciones y la salida de personas perseguidas.

Eso no significa que la ciudad viviera alejada del conflicto. Alicante era una retaguardia activa, es decir, un espacio situado detrás del frente pero esencial para mantener el esfuerzo militar y atender a la población. La presencia de organismos políticos, sindicatos, almacenes y vías de transporte aumentó su valor estratégico.

La consecuencia fue una exposición constante a la aviación sublevada y a los ataques procedentes del Mediterráneo. Según el catálogo municipal de protección patrimonial, Alicante sufrió 71 bombardeos y cerca de 500 muertes, una cifra que ayuda a entender por qué la memoria de aquellos años sigue tan presente en sus calles.

El bombardeo del Mercado Central y la violencia sobre la población

El 25 de mayo de 1938, varias aeronaves de la Aviación Legionaria italiana bombardearon Alicante. El ataque alcanzó el entorno del Mercado Central y otras zonas urbanas en una hora de gran actividad comercial, cuando muchas personas se encontraban en la calle haciendo sus compras.

El episodio se recuerda como uno de los ataques más sangrientos contra población civil en la retaguardia republicana. Las sirenas no dieron tiempo suficiente para que todos alcanzaran los refugios, y la cercanía del mercado convirtió el bombardeo en una tragedia especialmente visible para varias generaciones de alicantinos.

El propio edificio del Mercado Central conserva una señal muy conocida de aquel día. El reloj se detuvo a las 11:18 horas, aunque conviene acercarse a este dato con rigor, porque las reconstrucciones históricas y los testimonios pueden presentar pequeñas diferencias. Lo esencial es comprender que no se trató de un daño militar aislado, sino de un ataque que golpeó directamente la vida cotidiana.

En mi opinión, este lugar debe visitarse con una mirada doble. Sigue siendo un mercado vivo, con puestos de productos frescos y una intensa actividad local, pero también es un espacio de memoria. Esa convivencia entre el uso diario y la historia explica mejor el impacto de la guerra que cualquier placa aislada.

Pasillo subterráneo con pilares de piedra, vestigio de la guerra civil alicante.

Los refugios antiaéreos que aún permiten leer la ciudad

La red de refugios es el patrimonio más evidente de la guerra en Alicante. No eran simples túneles, sino infraestructuras de protección diseñadas para resistir explosiones y mantener a salvo a la población durante los ataques.

La documentación municipal identifica 94 refugios antiaéreos construidos o proyectados en la ciudad. El crecimiento fue rápido: entre 1937 y 1939 se pasó de 18 refugios con capacidad para unas 8.070 personas a una red mucho más amplia, pensada para proteger a una población urbana de más de 100.000 habitantes.

Plaza de Séneca y plaza de Balmis

El refugio de la plaza de Séneca es uno de los más conocidos porque se integra en un espacio cultural fácilmente accesible. Su interés no está solo en la arquitectura subterránea, sino en que ayuda a imaginar cómo se organizaba la entrada, la circulación y la espera durante una alerta.

El refugio de la plaza de Balmis aporta otra perspectiva sobre la protección de los barrios céntricos. Las visitas guiadas permiten fijarse en detalles que suelen pasar desapercibidos, como la distribución de los pasillos, la falta de comodidad y la necesidad de compartir un espacio reducido con muchas otras personas.

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Qué otros vestigios merece la pena buscar

Además de los refugios visitables, Alicante conserva referencias a posiciones defensivas, instalaciones portuarias y elementos vinculados a la defensa pasiva. Algunos restos están integrados en edificios actuales y otros no tienen un acceso turístico regular, por lo que no conviene presentarlos como monumentos abiertos permanentemente.

El Ayuntamiento ha impulsado la rehabilitación de varios refugios y ha organizado rutas por zonas como el centro, Benalúa y el entorno del puerto. Los horarios y las condiciones de acceso pueden cambiar, así que yo comprobaría siempre la agenda municipal antes de planificar la visita. El patrimonio subterráneo requiere mantenimiento, iluminación, control de aforo y, en ocasiones, reserva previa.

El puerto de Alicante como escenario del exilio republicano

El puerto tiene un significado diferente al de los refugios. Allí no se observa principalmente cómo la ciudad intentó resistir los bombardeos, sino cómo miles de personas afrontaron el colapso final de la República.

Durante los últimos días de marzo de 1939, numerosos republicanos se concentraron en los muelles con la esperanza de encontrar un barco que los llevara al exilio. La situación fue dramática porque muchas embarcaciones no llegaron, no tenían capacidad suficiente o abandonaron el puerto antes de poder embarcar a todos.

Para comprender este episodio hay que evitar una imagen demasiado simple del puerto como una única puerta de salida. Fue también un lugar de espera, incertidumbre, separación familiar y posterior detención para quienes no pudieron escapar. El final militar de la guerra no significó el final de la violencia política.

El archivo de la Universidad de Alicante conserva documentación sobre este exilio y permite seguir el rastro de personas, noticias y decisiones tomadas en aquellos días. Consultar testimonios y documentos resulta especialmente útil porque devuelve nombres y experiencias concretas a una historia que a menudo se cuenta solo con fechas.

De la guerra a la represión y la memoria democrática

La caída de Alicante abrió una etapa de detenciones, internamientos y represalias. El puerto, las prisiones, el cementerio y otros espacios urbanos quedaron relacionados con la represión franquista posterior. Por eso, estudiar la guerra en la provincia exige mirar también los años inmediatamente posteriores.

Este punto suele generar confusión. Un refugio antiaéreo explica cómo se protegía la población ante los ataques, mientras que una prisión o un lugar de fusilamiento documenta la represión política. Son patrimonios distintos, aunque forman parte de la misma cadena histórica de guerra, derrota, persecución y exilio.

En 2025, el Gobierno de España declaró Alicante Lugar de Memoria por la relevancia del bombardeo del Mercado Central, el exilio a través del puerto y la tumba de Miguel Hernández. La declaración refuerza una lectura conjunta de estos espacios, pero no sustituye el trabajo de conservación, investigación y divulgación local.

Yo prefiero una interpretación que incluya todas las víctimas y explique las responsabilidades con precisión. Presentar los refugios como una atracción curiosa o convertir el puerto en una simple postal del exilio empobrece el significado de estos lugares. La visita tiene más valor cuando conecta el patrimonio material con las historias humanas que lo rodean.

Cómo recorrer este patrimonio sin perder el contexto

La mejor manera de acercarse a la memoria de la guerra es combinar varios lugares en un recorrido breve. No hace falta intentar verlo todo en un día, porque los espacios subterráneos y los documentos requieren tiempo para ser comprendidos.

  1. Comienza en el Mercado Central para situar el bombardeo de mayo de 1938 dentro de la vida cotidiana de la ciudad.
  2. Continúa hacia un refugio visitable, como los de las plazas de Séneca o Balmis, preferiblemente mediante una visita guiada.
  3. Acércate al puerto y observa su relación con el abastecimiento, la huida y el exilio republicano.
  4. Consulta materiales documentales antes o después del recorrido para completar lo que el espacio físico no puede contar.

Una ruta de este tipo puede durar entre dos y cuatro horas, dependiendo de los horarios de visita y del tiempo dedicado a cada parada. Conviene llevar calzado cómodo, evitar las horas de más calor y comprobar si existen restricciones para personas con movilidad reducida, ya que algunos refugios presentan escaleras y pasillos estrechos.

También recomiendo no fotografiar de forma invasiva durante las visitas guiadas. En los espacios de memoria, el comportamiento del visitante importa tanto como la información recibida. La curiosidad es bienvenida, pero debe ir acompañada de respeto.

Lo que Alicante conserva bajo sus calles y junto al mar

La huella de la guerra civil en Alicante no se reduce a un bombardeo famoso ni a una colección de túneles. Es un conjunto formado por refugios, mercado, puerto, archivos y lugares de represión que permite entender cómo una ciudad mediterránea vivió la guerra desde la retaguardia y cómo soportó sus consecuencias.

Si solo se dispone de poco tiempo, elegiría un refugio y el entorno del Mercado Central, y reservaría una parte del paseo para el puerto. Esa combinación ofrece la imagen más completa: la población que buscaba protección, la violencia que alcanzó la vida diaria y las personas que intentaron abandonar Alicante cuando todo estaba terminando.

Conservar estos espacios no significa vivir anclados en el pasado. Significa disponer de lugares concretos para pensar, contrastar documentos y recordar que el patrimonio histórico también está hecho de ausencias, decisiones difíciles y vidas anónimas. Ahí reside, para mí, el verdadero valor de recorrer Alicante con memoria.

Preguntas frecuentes

Alicante permaneció en territorio republicano hasta los últimos días de la contienda. Su puerto, las conexiones ferroviarias y la presencia de organismos, sindicatos y almacenes la convirtieron en una retaguardia activa para el abastecimiento, las comunicaciones y la salida de personas perseguidas.

El 25 de mayo de 1938, varias aeronaves de la Aviación Legionaria italiana bombardearon el entorno del Mercado Central durante una hora de gran actividad comercial. Fue uno de los ataques más sangrientos contra la población civil en la retaguardia republicana, y el reloj del mercado conserva la referencia de las 11:18 como momento del ataque.

Entre los refugios más conocidos están los de la plaza de Séneca y la plaza de Balmis. La documentación municipal identifica 94 refugios construidos o proyectados, pero los horarios y las condiciones de acceso cambian, por lo que conviene consultar la agenda municipal y optar, cuando sea posible, por una visita guiada.

Durante los últimos días de marzo de 1939, numerosos republicanos se concentraron en los muelles esperando embarcar hacia el exilio. Muchos barcos no llegaron o no tenían capacidad suficiente, y quienes no pudieron escapar afrontaron la detención y la represión posterior. El archivo de la Universidad de Alicante conserva documentación y testimonios sobre este episodio.

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Autor Santiago Gallardo
Santiago Gallardo
Hola, me llamo Santiago Gallardo y cuento con 15 años de experiencia en el ámbito del turismo, la gastronomía y la cultura valenciana. Mi interés por estos temas nació de mi amor por la rica diversidad que ofrece nuestra tierra. Desde pequeño, he estado fascinado por la historia y las tradiciones de Valencia, lo que me ha llevado a explorar cada rincón y a disfrutar de su exquisita gastronomía. A lo largo de mi carrera, he trabajado en diferentes proyectos que me han permitido profundizar en la cultura local y en las tendencias del turismo. Me dedico a compartir información útil y precisa, siempre verificando mis fuentes y simplificando los temas complejos para que sean accesibles a todos. Mi objetivo es ofrecer a los lectores una visión clara y actualizada sobre lo que Valencia tiene para ofrecer, ayudándoles a descubrir y disfrutar de esta maravillosa región.

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